Juana Gutierrez Mendoza
Durangueño
1880 - 1942
Nació en San Juan del Río, Dgo., en el año de 1880. Su infancia la pasó en su tierra natal, circunstancia que le permitió conocer la realidad socioeconómica de las gentes del campo.

Siendo aún joven, se trasladó a la capital del estado donde trabajó como sirvienta en casa de una familia acaudalada de apellido López, quienes fueron los dueños de las minas de oro y plata de Topia. Más tarde y con el deseo de aprender a leer y escribir se fue a la ciudad de México, donde trabajó como obrara en una fábrica, aprovechando sus ratos libres para cultivarse culturalmente.

Llegó a ser una notable poetisa y publicó un libro con sus poemas en Cd. Lerdo, por los años de 1900, época en que era toda una hazaña publicar un trabajo escrito.
Por auténtica vocación de lucha social y servicio a la comunidad, se dedicó al periodismo fundando el seminario Vésper, que combatió la dictadura de Porfirio Díaz. Tan duros y razonados fueron los ataques que, el Presidente ordenó fuera encarcelada y deportada a las mazmorras de San Juan de Ulúa, en donde padeció mil penalidades por espacio de tres años.

Cuando salió libre, no se amedrentó con el tormento y volvió a la carga contra el dictador escribiendo en Excélsior junto con el escritor y poeta Santiago de la Hoz; estros artículos y los publicados en Regeneración, periódico que dirigían los hermanos Flores Magón, le ocasionaron tremenda persecución en su contra, que culminó con el destierro que ordenó Profirio Díaz, tanto para ella, como para los periodistas Paulino Martínez y la escritora Elisa Acuña de Rosseti.

De 1907 a 1911 permaneció en Estados Unidos, donde no dejó de escribir y enviar sus artículos en contra de la descomposición del gobierno, a los periódicos liberales de México.

Al triunfo de la revolución regresó a su patria y al mirar que el Presidente Madero no respondió a los anhelos del pueblo, con valentía lo atacó con su pluma y lo mismo hizo con Venustiano Carranza, llegando al extremo de tomar las armas y remontarse a las montañas del sur a pelear al lado de Emiliano Zapata. A la muerte de Carranza, regresó a la ciudad de México y fue una ferviente partidaria del régimen cardenista.

Atacando a los logreros y políticos oportunistas, murió en la ciudad de México, d.F., el 13 de julio de 1942.


 
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